jueves, 7 de julio de 2011

Lengua y política

Hace poco más de un mes se cumplió el 62 aniversario de la publicación de la novela de George Orwell “1984”. El argumento de la misma es bien conocido: un hombre llamado Winston Smith, vive en un mundo dividido entre tres grandes potencias (Eurasia, Oceanía y Estasia) que se encuentran en conflicto permanente unas con otras. 

El tal Smith vive en el estado de Oceanía (concretamente en Londres), la cual se encuentra bajo el gobierno tiránico del gran hermano y su partido, el “Ingsoc” o “socialismo inglés”; este gobierno ejerce un férreo control de los ciudadanos a través de diversos mecanismos como el uso de “telepantallas” (a través de las cuales el gobierno espía a los ciudadanos), la celebración de grandes desfiles y concentraciones, la creación de organizaciones de todo tipo para alienar a los jóvenes… todo ello con el fin de fomentar una lealtad absoluta de los “proles”, que es el nombre que reciben todos aquellos que, sin ser miembros del partido, son idiotizados por el mismo y vigilados por la policía del pensamiento (órgano del partido encargado de eliminar el librepensamiento).
  
La novela de Orwell supone una crítica a los dos grandes sistemas totalitarios del siglo XX, el comunismo y el nazismo, así como un toque de atención respecto a los peligros de primar la seguridad sobre la libertad.
 
Pero no es de la novela de lo que voy a hablar hoy, sino de algo de lo que el propio Orwell advierte en la misma, el uso de la lengua con finalidades políticas. En “1984” el “Ingsoc” utiliza la denominada “neolengua”, la idea es la siguiente: creamos una lengua nueva con la excusa de querer derribar todo lo que recuerde al anterior régimen y encima cada palabra de esa nueva lengua tiene multitud de significados diferentes y a menudo contradictorios, de tal forma que nunca se puede estar seguro de lo que se quiere decir exactamente.

En España, el fenómeno de la utilización de la lengua por la clase política sin tener en cuenta otra cosa que sus propios intereses, lamentablemente es el pan nuestro de cada día, sin ir más lejos hace 5 días la alcaldesa de bildu en Andoain establecía el euskera como lengua única para dar las ruedas de prensa; yo dudo mucho que el vascuence sea patrimonio exclusivo del nacionalismo vasco, es más dudo que una lengua, sea la que sea pueda ser patrimonio de un determinado credo político, sin embargo este es el caso de que un partido trata de imponer una lengua única haciendo oídos sordos al hecho de que un 37% de vascos habla bien o muy bien el euskera, aunque solo un 20% lo usa habitualmente, y en las relaciones sociales el porcentaje de quienes se comunican en este idioma desciende hasta el 13%.

En Cataluña la cosa sigue por los mismos derroteros sin ir más lejos desde que el tripartito gobernado por José Montilla llegó al poder, en 2003, el Gobierno autonómico recaudó 241.475 euros con las sanciones a comercios por rotular en español (esto sólo hasta 2008, a saber cómo estará la cosa ahora teniendo en cuenta que la generalitat está “corta de fondos” a día de hoy), actitud defendida por algún carismático líder político

Dejando de lado los corralitos nacionalistas, a nivel nacional vemos como la propia lengua castellana debe responder a las expectativas de la igualdad de “género” (nombre no muy acertado dado que las personas tenemos sexo, masculino o femenino, mientras que las palabras tienen género), tenemos que referirnos, cuando hablamos de forma amplia, a miembros y miembras, presidentes y presidentas, modistas y modistos, jueces y juezas, magistrados y magistradas… cuando la Rae ha dicho por activa y por pasiva que la utilización de la forma masculina neutra engloba tanto al sexo masculino como al femenino sin necesidad de emplear los dos, ahora bien cuando la academia dice esto inmediatamente se le reprocha su “conservadurismo”, cuando la función de la academia precisamente es estudiar los usos lingüísticos y recogerlos en sus normas, pero nunca crear normas que impongan usos lingüísticos que previamente no existían.

En fin queridos “proles” y “prolas” es lo que hay.

PD: Leed el libro no perderéis el tiempo.

domingo, 3 de julio de 2011

24 hours party people

Manchester, 1980 y pico





 Mendigo - Eh amigo, ¿me das unas monedas para un té?

Tony Wilson - Claro tio aquí tienes.

Mendigo - Gracias amigo, por cierto soy Boecio, autor de "la consolación de la filosofía"

Tony Wilson - ¿Cómo dices? 

Mendigo - Para mí la historia es como una rueda, "súbete a mis radios" dice la rueda, "pero no te quejes si te arrojo a los abismos", la mutabilidad es nuestra tragedia, pero también nuestra esperanza, y recuerda amigo que los malos tiempos, al igual que los mejores, siempre pasan.

Tony Wilson - Lo sé.

Pues eso gente, ánimo.